VÍCTOR «PATAGÓN» GALLEGOS EL MAGALLÁNICO QUE HIZO HISTORIA EN EL DAKAR

Esta es la historia de Victor “Patagón” Gallegos, el piloto magallánico que en 2015 consiguió meterse en la historia del deporte tuerca, tras haber ganado una de las etapas del rally más importante y peligrosos del planeta, el Dakar. Solo seis pilotos nacionales han podido realizar esa gesta en toda la historia de la competición. Pero esta vez no solo conoceremos del deporte que le apasiona desde niño, también el presente de este magallánico que llevó la bandera de la región más austral del planeta por todo el globo.

Víctor actualmente tiene 36 años, cursó la enseñanza básica y media en el Liceo Salesiano San José. Se tituló de ingeniero mecánico en la Universidad de Magallanes y tras egresar, comenzó a ejercer su profesión en una empresa privada. Tras 22 años trabajando, decidió renunciar a su trabajo para entrenar y prepararse para su prueba más dura, el Dakar. Ahora, y tras varios años, vive en la estancia de su padre junto a su pareja Natalia, quien además de ser su gran apoyo, es con quien comparte el trabajo y la vida en la pampa magallánica.

¿Desde dónde proviene tu pasión por el mundo tuerca?

“Viene ya de familia, mi viejo era corredor de autos acá en Punta Arenas. Y desde chico siempre me gustaron las motos, de hecho, tenia primos que iban al campo y llevaban sus cuatri y salíamos a andar. Mi viejo tenia también una moto antigua, una Yamaha DT125, ahí yo aprendí a andar en moto. Y como mis primos tenían también, mi viejo me ofreció un día si es que quería tener un cuatri y la verdad, yo quería cualquier cosa que tuviera motor, así que acepté el regalo y ahí comenzó todo.”

¿De donde viene el apodo de Patagón? ¿También desde chico?

El sobrenombre de Patagón me lo pusieron en la carrera ESEmar que se hacía en Ritoque. El locutor de la carrera me puso Patagón, pero ya en el Dakar como que se popularizó, ahí quede más conocido con el nombre de Patagón.”

 Ósea, tu carrera fue desde joven. ¿Recuerdas esos inicios?

Fue a los 12 o 13 años, ahí mi viejo me compró mi cuatri propio y empecé inmediatamente, como al mes de tenerlo, ya empecé a correr acá en Punta Arenas sin saber mucho. Luego me empezó a ir bien y ahí ya un poquito más grande empecé a ir a otros lados. Primero por Río Gallegos y luego al norte a cualquier carrerita que hubiera, especialmente en Argentina, ahí es donde el nivel era mucho más alto que acá en Chile. Si bien en Punta Arenas siempre hubo un muy buen nivel de ATV, en el resto de Chile la verdad que eran bien pocas las carreras que se hacían. Esa fue una de las causas por las que iba a competir a Argentina”.

Si bien tuviste una participación increíble en el Dakar. ¿Cuál crees tú que es la competición que más recuerdas?

“La competición que más recuerdo es el Enduro de Verano en Villa Gesell, cerca de Buenos Aires. Corríamos alrededor de 500 cuatrimotos, largábamos de una sola vez todos. Fui como ocho años. Lo pasé muy bien, había buenos pilotos y de distintas partes del mundo. Venían italianos, estadounidenses… y el segundo año en el que fui, gané la categoría Amateur. Creo que esa ha sido una de las carreras más alegres que he tenido. Luego de eso empecé a correr en la categoría PRO y ahí estuve varios años seguidos entre los 10 primeros”.

Hablemos también de los momentos complicados, donde se gana experiencia… ¿Que es lo más difícil que has vivido en la moto?

Yo creo que fue en mi segundo Dakar, el 2015. Tuve que abandonar en la etapa 11, me faltaban dos etapas para terminar. Venía haciendo una carrera mucho mejor que el año anterior, venía de ganar una de las etapas y faltando dos etapas para terminar se me rompió la caja de cambios. Fue muy difícil, por todo el sacrificio que cuesta poder llegar a ese tipo de carreras, ya sea por lo económico o por todo lo que hay que dejar de lado. También por la gente que me apoyaba y estaba pendiente de mi, el año pasado había hecho una gran carrera y estaban esperanzados”.

¿Cómo recuerdas esa llegada a zona de meta en la última etapa del Dakar en 2014? ¿Te lo imaginabas?

Primero que nada cansado, después de tantos días de carrera. Quizás mas mental que físicamente. Estaba bien preparado, venia bien, pero mentalmente es difícil sobrellevar dos semanas de competencia, de presión, de sentir que en cualquier momento se te puede romper el cuatri y tener que abandonar. Pero a su vez, muy contento… es una alegría enorme al terminar la carrera y terminar un desafío que me había puesto yo. Que era terminar y terminar de buena manera. Y claro, jamás en la vida se me hubiera pasado por la mente que la iba a correr, yo la miraba desde que tenía 12 años, en la tele. Miraba como corría Carlo De Gavardo, pensaba que era imposible. Pensaba como iba como iba a correr yo eso -preguntándose- terminaría perdido en cualquier lado, como pueden correr sin saber a donde van. Y mira como son las vueltas de la vida…”

Hablemos de la región… La región se caracteriza por ser muy “tuerca” ¿Ves proyección?

Es difícil saber si hay proyección en la región. Luego de que comenzó la pandemia, se paró todo. Ya son casi dos años en los que no hay carreras. Yo no sé como estarán los chicos, si estarán entrenando o no. Y en esas condiciones es difícil. Por experiencia, muchas veces salían chicos buenos para correr en moto, pero a medida que van creciendo van teniendo otras prioridades, van dejando de lado y se van perdiendo muchos pilotos. Entonces, no sé como estará la proyección hoy en día. Hubo una baja importante, no se ve mucho piloto nuevo para subir el nivel o proyectarse a una carrera en el exterior. En lo personal, en las motos tengo a mi sobrino pequeño y que anda bien pero no hay carreras, no hay roce”.

Y hablando de la familia… se entiende que es un deporte que conlleva años de trabajo y practica, pero también no exento de peligros. ¿Qué labor ha jugado la familia en tu caso?

“Ha sido fundamental. Partiendo desde chico, mi hermana era la que me llevaba a entrenar. Después tuve el apoyo de mi cuñado, Pablo Paredes, un reconocido piloto a nivel nacional y bueno, de mis viejos. Sobre todo, cuando deje la pega para irme al Dakar. Eso si, siempre seguí entrenando después de trabajar. Iba al gimnasio de las 7 de la tarde hasta las 10 de la noche y los fines de semana entrenaba en la cuatri y cuando llegó el momento de irme a la carrera, les conté a mis viejos que iba a renunciar y dejar todo para irme al Dakar y me apoyaron en todo. Fue una decisión difícil”.

Agradecido por tu tiempo y tu historia, siempre queremos dejarle un mensaje a quienes nos leen… ¿Qué nos dejas para todos los lectores de Revista Conexión?

“Aprovechar las oportunidades, creo que hay veces en las que uno tiene que aprovecharlas como mi caso en el Dakar. Si no la hubiese aprovechado en ese momento quizás no hubiera podido ir nunca y se dieron todas las cosas. De repente uno puede tener muchas ganas, esforzarte todo lo que tu quieras, pero si no tienes esa cuota de fortuna en el momento indicado, poco sucede. Hay que tomar esas oportunidades para hacer lo que uno quiere”.