Preocupantes cifras: cáncer colorrectal aumenta en personas jóvenes y es la segunda causa de muerte a nivel mundial

Cifras preocupantes ha entregado la Organización Mundial de la Salud (OMS), luego de que indicará que el cáncer colorrectal cobra más de 700 mil vidas al año, siendo la segunda causa de muerte a nivel mundial, sobre todo, cuando se han visto más casos en personas menores de 50 años.

Bajando los datos a nivel nacional, el Ministerio de Salud, muestra que el cáncer colorrectal es la tercera causa de muerte entre mujeres y la cuarta en hombres, estimándose que por cada día que pasa fallecen cinco personas por esta patología.

Lisa Boardman, gastroenterologa de Clínica Mayo de Estados Unidos, señaló hace algunas semanas que “la mayor parte del aumento se observa en personas de 40 a 49 años, aunque el 50% de los pacientes jóvenes con cáncer colorrectal tienen menos de 40 años”.

Algunos de los factores y decisiones personales que podrían llevar a las personas a tener cáncer de color o del recto, son; beber mucho alcohol, consumir alimentos altos en grasa y bajas en fibra o no hacer ejercicios. Pero cabe mencionar, que tampoco significa dejar de comer completamente carne, cuando es algo que uno disfruta.

Pero, ¿existen señales que nos puedan advertir esta enfermedad y que podemos hacer? Someterse con regularidad a las detecciones para cáncer colorrectal ayuda a evitarlo, ya que, permite identificar pólipos y extraerlos antes de que se conviertan en cáncer.

Existen personas que tienen antecedentes familiares que han tenido este cáncer, por lo cual, se recomienda detectar a edad más temprana, pero también, es importante percatarse de otras señales, como; molestias abdominales constantes, diarrea o estreñimiento constante, pérdida inexplicable de peso, debilidad, fatiga, sangrado rectal o sangre en las heces.

¡OJO! Muchas veces se cree de manera equivocada que el cáncer colorrectal solo se presenta en personas mayores y eso puede llevar a que los médicos especulan si los síntomas obedecen a otras causas más frecuentes, por ejemplo, se desestima un sangrado rectal como una consecuencia probable de las hemorroides, sin considerar todas las causas posibles.