Nosotros Primero

Por Cristian Godoy C.


Como todos sabemos, los recientes acontecimientos del estallido social de la segunda quincena de octubre dan cuenta de décadas de un solapado descontento social. Popular es la frase “No por 30 pesos, sino por 30 años”. Todos hemos visto lo tensos que han sido estos días, no necesito mencionar lo que ha sucedido. Pero ante esto es inevitable hacer una reflexión profunda, hemo sido un país herido y dividido por nuestras visiones desde nuestro origen como nación.

Cada cierto tiempo existen instancias donde podemos estrecharnos la mano y abrazarnos, o simplemente cantar a voz en cuello nuestro himno o alguna consigna. Podemos unirnos sin duda ante alguna causa, en instancias solidarias y catástrofes naturales. Sin embargo, subsiste en lo profundo aquello que aún nos divide.



El yugo opresor que trajo consigo la conquista española, la esclavitud en la colonia, luego sostenida en la reciente república, sumado al advenimiento de la revolución industrial, la cuestión social de principios del siglo 20, y los sistemas políticos y económicos que fueron derivados de estos, siempre han remarcado la dialéctica universalmente conocida. Es decir, entre ricos y pobres, patrones e inquilinos, trabajadores y empresarios.

Estos recientes acontecimientos han sucedido para que podamos VER. Para darnos cuenta de lo que estaba ante nuestros ojos y no queríamos admitir. No sólo nos dividió la Unidad Popular y la Dictadura de Pinochet, antes ya hubo enfrentamientos entre civiles y militares al menos unas 20 veces. No nos divide sólo la obscena brecha entre la dieta parlamentaria y el sueldo mínimo. No sólo nos divide la riqueza del Uno por ciento más rico y el resto del país. Estamos divididos desde mucho antes.

Hemos aceptado prevalecer por sobre otros, pisoteándolos. Hemos hecho nuestro el nefasto lema nacional “Por la Razón o la Fuerza”. Hemos hecho nuestro el saqueo y la usurpación, tanto el rico, como el pobre. Hemos permitido que la avaricia nos enceguezca, que la usura nos consuma, que el odio nos envenene, y hemos traspasado el odio a nuestros hijos. Hemos hecho que las diferencias nos aparten. Hemos permitido que la izquierda y la derecha nos roben la bendición de llamarnos Hermanos.



¿Hermanos? ¿Cómo? ¿De qué manera podemos realmente unirnos? Han sido mis preguntas en estos días, sólo puedo decirles que sé que hay niveles en los que podemos unirnos, podemos clasificarlos entre superficiales y profundos, lo importante es que me impacta que muchos chilenos ya no le crean a los políticos, y eso me da a entender que las consignas y banderas de lucha son limitadas, por la simple razón de que pueden crear “frases para el bronce”, pueden poner temas sobre la mesa, pueden generar inquietudes. Lo único que no pueden hacer estas causas, es tomar verdaderamente tu dolor. Por esto es imposible que un partido político o las urnas sean la respuesta para una sociedad.

¿Cuál es la respuesta entonces? Las demandas de una sociedad o un pueblo son totalmente legítimas, pero no pueden exigirse a golpes, ni quemando, ni saqueando, ni odiando, ni insultando. Si no cambiamos nosotros primero, desde nuestro interior, nada externo puede cambiar, porque todo lo que vemos a nuestro alrededor es producto de lo que hemos creído y aceptado. Si eres pobre es porque así lo crees. Si el sistema te mete la mano al bolsillo, es porque de alguna manera tú estás haciendo lo mismo con alguien más. Lo que vivimos es producto de lo que está en nuestro corazón.

¿Pero cómo desarmar un sistema tan perverso? ¿Cómo derribar todo aquello que nos divide? La única respuesta que conozco es el amarnos unos a otros, buscando entender y tomar los dolores, problemas, dificultades, tristezas y también las alegrías de aquellos que están a nuestro alrededor. Aprende a llorar con el que llora, y a reír con el que ríe. Creas o no, es Dios mismo en medio nuestro, porque Dios mismo es el Amor, viniendo a cubrir nuestras faltas e insuficiencias, viniendo a cubrir nuestras ofensas y a sanar nuestras heridas. Empieza por pasos pequeños y luego los más grandes. Te darás cuenta al tiempo, que ya nada es igual.


#JusticiaSocial #Hermanos #ElNuevoChile

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