Periodista, Roberto Cox «la suerte y el éxito hay que buscarlo»

En el mundo del periodismo y los medios, el salir de la zona de confort y mantenerse en la constante línea de fuego una y otra vez, pareciese extinto; Pero la historia de esta edición nos trae esa premisa como lema.

Roberto Cox, periodista y máster en comunicación audiovisual. 39 años, nacido en Ginebra, Suiza. Hijo de diplomático de carrera, errante durante su niñez, fanático de la Universidad Católica y hoy uno de los más destacados en el mundo de los medios tras haber marcado pauta en el trabajo arduo del reportaje en el extranjero, un mundo que conoce. Actualmente trabaja como presentador de Noticias y reportajes en CHV Noticias.

En esta edición de Conexión conocemos sus definiciones, lo que viene y lo que gestó los grandes hitos de su carrera, además de sus pasiones y cómo ve el trabajo periodístico en este país que está en uno de los momentos más trascendentales de su historia. Todo en una amena conversación que conoces AQUÍ.

Roberto, gracias por tu tiempo y bienvenido a Revista Conexión. Para iniciar la conversación, siempre buscamos entender el contexto y las definiciones.

¿Quién es Roberto Cox?

“Uff… ¿Quién es Roberto Cox?… Es un periodista de 39 años que por esas casualidades de la vida le ha tocado vivir en varios países. Primero por el trabajo de su padre, que era diplomático. Y luego por voluntad propia. Dicen por ahí que los hijos de los diplomáticos tienen ese gran problema de no sentir arraigo en ningún lado, y de eso puedo dar fe al menos en mi caso, que me ha costado asentarme en un solo lugar por mucho tiempo. Soy un enamorado del periodismo, no concibo mi vida sin el periodismo, desde chico siempre quise estudiar eso y estoy orgulloso de haberlo estudiado y poder ejercerlo. No concibo mi vida sin estar siempre detrás de la noticia, el día que me manden detrás de un escritorio, ese día estaré muerto en vida. Y feliz, de poder ejercer esta profesión que tanto quiero, pero también muy soñador de querer seguir cumpliendo sueños”.

Me imagino que desde niño comenzó la inquietud por comunicar… o ¿fue más bien de adolescente? ¿Desde donde surge la idea de convertirte en Periodista y qué imagen tenías de la profesión en ese entonces?

“Si… desde muy chico quise periodista. Por varios motivos, primero porque mi padre era un hombre muy culto y muy informado. Le gustaba leer dos diarios al menos al día. Me acuerdo que en mi casa siempre llegaba El Mercurio, La Tercera y mi padre también compraba La Segunda. Y veía todos los noticieros que podía. Entonces siempre me inculcó las ganas de leer y estar informado. Uno de mis grandes ídolos era Tintín, este personaje de historietas, de un autor belga, que no era periodista, pero era un joven aventurero que viaja por todo el mundo metiéndose siempre en problemas con su perrito Milú. Entonces crecí con esos grandes referentes, con mi padre que siempre me inculcó el gusto y el interés por la lectura y con Tintín que era este joven aventurero que recorría el mundo. Así que desde muy chico no había otra en mi cabeza que no fuera periodismo, ya de muy chico a los 12 años hacia programas de TV en el patio de mi casa. Si bien cuando terminé el colegio, postulé a derecho, pero en ningún momento se me cruzó en la cabeza aceptar esa inscripción”.

“Y respecto de la imagen de la profesión… la misma que tengo hoy… que es comunicar. Es como un defecto profesional que al menos tengo yo y que tenemos muchos periodistas que amamos esta profesión. Es querer estar permanentemente en un estado de querer comunicar las cosas. Yo me voy de vacaciones, veo una playa bonita, veo una montaña bonita y quiero comunicarlo a las redes sociales. Cuando yo estudié periodismo no existían, tenemos la posibilidad hoy más que nunca de ser permanentes comunicadores y eso es genial”.

Las redes incluso nos han permitido esta conversación. ¿Cómo ha cambiado tu percepción de ser periodista desde ese inicio? ¿Como ves la profesión en la actualidad, considerando todos los sucesos históricos que han ocurrido?

“Estamos más expuestos tal vez en las redes sociales, en las que cada televidente, cada lector y cada consumidor de medios tiene la posibilidad de emitir un juicio, una opinión sobre nuestro trabajo en redes sociales como Twitter. Están a un clic de distancia incluso de poder hacernos llegar un mensaje privado a nuestra cuenta de Instagram. Eso antes no existía. Entonces claro, uno tal vez es más vulnerable a la crítica. Pero nuestro trabajo para quienes nos mantenemos firmes, no ha cambiado mucho”.

Has marcado pauta en diferentes casos policiales en el extranjero, sobre todo el más reciente en Francia con el caso de Narumi, también en Malasia. ¿Como fue participar de esos casos? He leído que tuviste que jugársela para convencer a tus jefes. ¿Que lecciones has sacado de eso?

“Para mi fueron experiencias trascendentales en mi carrera como periodista. Primero el caso en Malasia… Yo ya venía siendo corresponsal en el extranjero, primero de TVN y después de Canal 13. Pero siempre me habían tocado coberturas pequeñas, coberturas que duran 1 o 2 días y después se acaban; Y la diferencia con Malasia es que Canal 13 se la jugó por mandar a un periodista chileno y ningún otro canal mandó periodistas para cubrir ese juicio. Entonces me dio una vitrina que nunca antes había tenido. Primero porque era el único chileno cubriendo el caso, segundo porque me hacían despachar para absolutamente todas las emisiones del día en Canal 13, el noticiero en la mañana, el matinal, el de la tarde, todos. Y también me favoreció que el juicio duró muchos meses, cerca de cinco, entonces fue una exposición las 24 horas durante cinco meses y además estaba solo. Eso tal vez me dio ese golpecito de suerte que necesitamos los periodistas para que la gente conozca nuestro trabajo”.

“Después de Malasia fue cuando Chilevisión me ofrece volver a Chile y empiezo mi trabajo ya como lector de noticias, también teniendo la posibilidad de ir a hacer coberturas hacia el exterior. Hice varias para CHV pero la más importante fue la de Francia este año. Como decías, tuve que tocar varias puertas, no había el convencimiento en Chilevisión de ir y cubrir ese caso. Incluso coincidió con que había estallado la guerra en Ucrania, entonces era un mal momento para viajar a Europa por un tema de recursos. Sin embargo, insistí e hice hincapié en que yo sé hablar francés, entonces eso nos iba a servir para cubrir mejor el caso. Y en ese sentido fue finalmente un gran acierto decidir ir, porque el único canal que mandó desde Chile a un periodista fue Chilevisión. Desde Chile fuimos el único canal que viajamos, nos dimos cuenta de que al caso le iba muy bien en pantalla, entonces durante dos semanas enteras tuve muchísima vitrina contando un caso y teniendo muy buenas relaciones con los abogados con los que podíamos hablar en francés. Todo eso me permitió que después del caso de Malasia, 4 años antes, poder volver a mostrarle al público chileno lo que yo ya había hecho allí. Lo de Francia no fue una novedad, fue una reconfirmación”.

También has podido generar reportajes en el extranjero y mostrar situaciones que muchos desconocen. ¿Cómo ves tu camino televisivo o en los medios en los próximos meses o años?

“Buena pregunta… La verdad es que cuando uno tiene la posibilidad de conducir un noticiero, la tentación o el riesgo de quedarse en esa zona de confort es muy grande. Primero por que es un trabajo más bien rutinario y bien pagado, entonces la tentación de quedarse estancado en esa zona de confort es gigantesca. A mi me da la impresión, teniendo en cuenta lo que ha pasado con mi vida profesional, es que el peor error que uno puede cometer es quedarse estancado en ese lugar. Yo te contaba anteriormente, lo de Francia, fue un acierto para revalidarse y para decir: mira yo puedo estar en el estudio, pero también puedo hacer lo otro. Entonces no se que me depara el futuro, pero lo que sí sé es que la suerte y el éxito hay que buscarlo. Si uno se queda de brazos cruzados en el estudio, esa suerte y ese éxito jamás van a llegar. Porque ese trabajo es rutinario y esa rutina nunca te va a dar la opción de cambiar tu destino”. 

Sé que también tienes una pasión por la fotografía… ¿Cómo te relacionas con ese mundo? ¿Es tu única pasión? ¿O hay otras como el fútbol y la Universidad Católica?

“Mi primera gran pasión es la Universidad Católica, eso está por encima de todas las cosas. Primero soy cruzado, después periodista y después fotógrafo.

La fotografía me gusta mucho. Empecé a meterme en ese mundo cuando me compré una cámara réflex, una Canon 6D, para grabar el documental de Sampaoli, El Zurdo la revancha del ninguneado, que fue un documental que hice hace algunos años atrás y que lo realicé absolutamente solo. Para ese documental decidí comprarme una cámara réflex que graba muy buen video. Se grabó el documental y de pronto me encontré con una cámara en mano, la que empecé a usar para sacar fotos y ahí me empecé a meter en ese mundo. Comencé a comprar lentes y con mis viajes tuve acceso también a poder conocer otras realidades que me permitieron tener más riqueza fotográfica y actualmente no sólo con una cámara, sino que también con un buen celular puedes sacar fotos increíbles. Ahora tenemos la inmensa ventaja de que existen las redes sociales, que nos permiten dar a conocer nuestro trabajo. No sé si soy un buen fotógrafo, pero al menos trato de meterle ahí bastante canyengue con las fotos para que salgan lo más artísticas posibles. Nada que un buen filtro no solucione”.

“Y nada… me gusta, a veces paso tardes enteras, cuando me voy de viaje, sacando fotos y yo creo que un fotógrafo al final siente cuando logra la foto. A veces estas toda una tarde sacando y sacando fotos y ninguna te convence. Pero de repente te encuentras con el personaje que te hizo la tarde y sabes que esa foto se va a ver muy linda. En este caso en mi Instagram paralelo que es @robertocox_fotografo”

¿Como ves el mundo de los medios actualmente y la carencia de credibilidad en muchos casos? ¿Como debiera manejarse ese tema?

“La carencia de credibilidad… yo por momentos no estoy tan de acuerdo con eso. Es cierto que es algo que puede expresarse a través de encuestas de opinión, pero creo que es algo que ha venido en paralelo de la mano con determinados discursos políticos que han preponderado en el último tiempo, lo que han justamente pretendido hacer ver que los medios carecen de credibilidad o de seriedad para enfrentar los temas».

«Yo al menos hablando desde la vereda de la televisión, que es el único medio en donde me ha tocado trabajar, me siento muy orgulloso de lo que hemos hecho en Chile como medios de comunicación. Creo que hemos respondido de buena forma a los desafíos que nos han planteado, hechos históricos como el estallido social y la pandemia. Tuvimos que reaccionar a una contingencia que nos puso muchos palos en las ruedas para poder seguir operando y creo que sacamos bien la tarea”.

“Tenemos inmensos desafíos, se viene un plebiscito, se viene el desenlace de la convención constitucional, se vienen cuatro años turbulentos post plebiscito con el gobierno de Gabriel Boric, con muchos temas que están candentes como la post pandemia, la inflación, la crisis en la Araucanía, en el norte…”

“Y yo creo que como prensa hemos respondido bien a esos desafíos, a ver a un sector de la población que tiende, creo yo desde una vereda política, a bombardear a los medios. Pero en líneas generales yo creo que hemos respondido bien, hemos estado a la altura y espero que así siga siendo, sin terminar como países como Argentina donde los medios han terminado abanderizándose de uno u otro lado”.

Finalmente… ¿que tan importante ha sido tu entorno más cercano? ¿o tu familia para cada paso o decisión importante que has tomado en tu carrera?

“La verdad te diría que nada importante… Justamente por esta vida errante que hemos tenido a nivel familiar, de estar cambiándose de país en país, por el hecho de que en el año 2008 yo haya tomado la decisión de ir a estudiar un Master a Argentina, el mismo año mi hermana se fue vivir a México, el mismo año mi padre falleció y mi madre se fue a vivir a Argentina. Entonces, de la noche a la mañana, nos encontramos con una familia en la que había fallecido mi papá, mi hermana estaba en México, mi mamá en Argentina… al norte de ese país en su ciudad natal que se llama Posadas… y yo en Buenos Aires. Entonces estábamos todos desplegados por el mundo y si bien, hay muchísimo amor en nuestra familia, nos queremos mucho, no existe ese sentimiento de una familia que extraña y que necesita si o si estar juntos. Pueden pasar muchos meses, incluso más de un año y no sentimos esa carencia afectiva por no estar cerca de estos seres queridos. Y de pronto al tener esta realidad familiar que es atípica, eso ha hecho que yo al momento de tomar una decisión, no contemple motivos familiares. Si yo mañana me quiero ir a vivir a España, agarro mis cosas y me voy, no está en juego la opinión que tenga mi familia o mi círculo más cercano. De hecho, en Chile, mi familia son mis amigos. Si bien tengo muchísimos primos, yo no tengo mucha relación con ellos, no los veo, pero si veo todos los fines de semana a mis amigos y eso me basta para sentirme con una red de apoyo y un círculo cercano que me apoya, que va a estar en las buenas y en las malas… pero tampoco es un círculo del cual va a depender una decisión que tenga que tomar en el futuro”.

“Obviamente, cuando voy a tomar una decisión importante, puede ser que la comente a mi madre, pero más bien avisándole, no como para tener un feedback de ella; lo mismo con mi hermana. El año 2013 cuando tuve que terminar de trabajar en Rusia, por que las cosas no salieron como yo pensaba, quería volver a Buenos Aires, pero mi hermana que vivía en México me dijo: vente a México por que aquí reciben muy bien a los chilenos”. “Y ahí fue ella la que me convenció de ir a México, yo no tenía esos planes, pero me convenció. No fue una decisión tomada por la cuestión familiar, es por que vi una oportunidad y pensé que podía salir algo exitoso de eso. Finalmente, no fue un paso exitoso el de México, nunca me salió la visa de trabajo, pero de esos traspiés, que he tenido varios, se ha aprendido muchísimo y hoy a la distancia uno los ve como una gran enseñanza”.