MÓNICA PINTO: INFECTÓLOGA DEL HOSPITAL CLÍNICO MAGALLANES

Mónica Pinto Álvarez tiene 35 años y nació en Porvenir. Colocolina y fanática del Fútbol, disfruta de compartir con sus seres más cercanos, sus padres y amigos; Y de la compañía de su perro “Ruco”.

De pasado deportivo, fue seleccionada regional de basquetbol y tenis de mesa, realizó sus estudios en el Liceo Juan Bautista Contardi y luego decidió estudiar medicina en la USACH. Tras egresar, se especializó en Medicina Interna en la Universidad de Chile y con ello, cursó una sub-especialidad en infectológia, tambien en la U. de Chile.

Tras varios años ejerciendo la profesión en el equipo de del Hospital Clínico Magallanes, el COVID-19, irrumpía en el planeta tras su inicio en Asia y con esto, la labor de Mónica tomaría una relevancia aún mayor, un nuevo desafío.

¿Qué fue lo que más te ha marcado desde el inicio de la pandemia?¿Qué pensaste al presentarse lo primeros casos en China?

“Primero se vió algo muy lejano, pero cuando empezaron otros casos en China y en otros países, se vió como una realidad. Cuando te enseñan temas de pandemia en la universidad, uno siempre habla de la gripe española de 1918, donde murió mucha gente, nunca pensé que me tocaría vivir algo similar. Recuerdo perfectamente que cuando empezarón a aparecer los primeros casos en EE.UU y en Europa, yo pensé que esto podía llegar a Chile; De hecho me fui de vacaciones a fines de Febrero de ese año y me llevé impreso un paper con las primeras descripciones de Neumonia en China y me lo fui leyendo en el avión. Lo que más me ha marcado de la pandemia ha sido vivirla como infectóloga y saber o no si iba a estar a la altura”.

En el aspecto emocional, al llegar a chile y saber que tendrías una tarea y decisiva: ¿Cuáles fueron tus principales motivaciones y temores?

“Cuando llegó a Santiago, sabiamos que tarde o temprano iba a aparecer en la región. Los primeros casos los vivimos con harto miedo, recuerdo el primer paciente trasladado desde la Antártica (el que finalmente resultó tener influenza). El recuerdo de de equiparte con todos los elementos de protección, pensar que podía ser el primer caso en la región y al tener que evaluar a estos primeros pacientes, estaba bien lejos de mis padres… no era el miedo de contagiarme, si no de contagiarlos a ellos. Sabíamos que todo esto que se veía iba a traer harta carga pero lo asumimos como tal con Rodrigo Muñoz (tambien infectólogo del Hospital). Trabajamos mucho juntos, dividimos las tareas para no sobrecargarnos. Fue motivante saber que nuestro trabajo jugaba un rol tan importante para la comunidad. El principal temor fue contagiar a mis padres. Los veía cada cierto tiempo, manteníamos la distancia y al primer sintoma o dolencia que tuviera, los dejaba de ver de inmediato y me testeaba”.

¿Por qué Infectología.¿ Que fue lo que te impulsó a especializarte en ese área?

“En séptimo de año medicina ya me empezó a gustar la infectología, sabía que serían 5 años más de estudio aparte de los siete de la carrera, pero eso era a lo que me quería dedicar. Me gustaba por que es una sub especialidad donde uno puede impactar de manera inmediata en el paciente. Nosotros nos dedicamos a ver infecciones de todo tipo, en este caso se ha destacado por el SARS COV-2, pero nosotros también vemos a los pacientes con VIH, Meningitis, Neumonia y todo tipo de infecciones bacterianas. Entonces cuando uno hace un buen diagnóstico infeccioso y le da un tratamiento adecuado, el paciente se mejora y a mi eso me gustaba. Especialmente en esa parte, el VIH juega un rol fundamental, es una enfermedad que ha avanzado mucho y que a pesar de que aún no tiene cura, su tratamiento se ha simplicado a una pastilla diaria y en ella trae toda la triterapia. Entonces, uno veía a pacientes que llegaban con la enfermedad muy avanzada y al comenzar con al terapia, si es responsable de tomarse la pastilla todos los días, le cambiaba la vida completamente en un par de meses, con espectativay calidad de vida normal”.

¿Qué opinión tienes sobre la brecha de género en el aspecto social y laboral? Que debiese cambiar o mejorar?

Siento que existe esa brecha de género, sin embargo, ahora quedó super claro que en el personal de salud, predominamos las mujeres. No así en el resto del mundo laboral, donde se ven brechas bien grandes en los sueldos, garantías en el trabajo, etc. Creo que todavía le falta mucho al país, yo no lo he vivido en carne propia pero hay cosas con las que se nos castiga día a día por ser mujer. Como las ISAPRES, yo debo pagar tres veces lo que paga un hombre de mi edad y eso lo encuentro súper injusto”.

¿Qué metas o aspiraciones tienes en el plano personal y profesional?

“Seguir formandome. Si quisiera especializarme más en VIH por ejemplo, sería algo muy específico y a mi me gusta toda la infectología, por lo que pretendo seguir viendo todas infecciones bacterianas del hospital, las virales y crónicas. Ahora con el COVID, ha sido todo un desafío, por que es aprender una enfermedad nueva y probablemente de aquí a cuando me muera probablemente va a aparecer un virus nuevo y vamos a tener que estudiarlo. Y seguir aportando, ya somos dos infectólogos, ojala al mediano plazo tener un tercer integrante; pronto se sumará un microbiólogo y así formar un equipo y entregarle a la comunidad los mejores estandares de enfermedades infecciosas”.

¿Qué opinas sobre las medidas que ha tomado el nivel central para con la pandemia?

“Siento que de alguna manera están entregando la responsabilidad a cada persona, lo cual está bien, siempre teniendo en cuenta que esto tiene que ser un plan dinámico que permita avanzar o retroceder en caso de que la situación epidemiológica asi lo amerite. Sin embargo me parecen un poco exagerados algunos aforos en ciertos pasos, donde va a haber eventos masivos como conciertos o eventos.

Valoro que se esté avanzando, a pesar de que nunca vamos a llegar a lo que antes conociamos como normalidad, pero si dar alguna libertades. Vamos a tener que seguir contando con el compromiso de la gente y estar siempre atentos a esta curva de casos que van a apareciendo y retroceder si es necesario”.

Hablemos de pasatiempos y tiempo libre: ¿qué te ha ayudado a marcar un paréntesis en esta situación?

“Me gusta harto descansar en la casa. Soy de estar en casa, con mis papás. Todo esto ha limitado mucho las reuniones con mis amigos de la vida, del colegio o quienes he ido conociendo en el hospital y que hacía mucho antes de la pandemia. Me gusta leer literatura clásica, salir con mi perro a pasear y en algún tiempo lejano, cuando era joven, fui muy deportista. A si que de a poco he ido retomando la actividad fisica. Soy muy futbolera, me encanta el fútbol desde que viviamos en Porvenir, me lo inculcó mi papá. Siempre veo  todos los partidos del Colo, los de Champions…”

Si pudieras conversar con tu yo más joven, ¿Cuáles serían los consejos? ¿qué decisiones reafirmarían a tu yo actual?

“No sé que consejo le daría, creo que las cosas que pasaron, tenían que pasar. Pero, le diria que siga estudiando para ser infectóloga, que le vienen grandes desafíos por delante y que esté preparada. Sin embargo, el unico consejo que le daría sería que viva la vida, siento que en algun momento le dedico mucho tiempo al trabajo y que hay que dividir el tiempo para hacer de todo un poco. Que aproveche mucho el tiempo con sus seres queridos, la gran lección que nos deja la pandemia”.

Finalmente ¿que enseñanza o moraleja nos deja tu historia? ¿Qué nos queda por aprender?

La gran moraleja es disfrutar de las cosas simples, cosas que antes veíamos por sentadas como saludar de mano, dar un abrazo o compartir y estar con los amigos, con la gente que uno quiere. La vida nos sorprendió con esta pandemia y nos quito ese trato de piel que se da mucho en nuestra zona. Asi que hay que disfrutar el día a día. Decirles a quienes queremos, que los queremos. Tenemos que cuidarnos y recordar que la vida siempre tiene sorpresas, es corta, pero es ahora el momento de disfrutar.